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El Presidente de la Asociación Festera
Kábila Jaira me solicita una colaboración
para la nueva página web de la Asociación y yo como buen afiliado y padre
intento cumplir el encargo.
No obstante debo de confesar que me cuesta
arrancar y no creo que sea por desidia,
pereza o falta de tiempo, pues cuando uno quiere encontrar tiempo, lo encuentra,
sino por un sentimiento más profundo y controvertido, y es que mirando hacia atrás
se mezclan sentimientos de alegrías y tristezas por los que se fueron, de encuentros
y desencuentros con compañeros y amigos de la kábila, y además porque ya en mi
memoria se entremezclan retazos de mi pequeña historia vivida con Jaira desde su
fundación , y ya va para 33 años, con actuaciones como gestor y primer presidente de
la antigua
Asociación de Moros y Cristianos Santa Cruz.
Lo que pretende el Presidente de Jaira es que relate de forma resumida los orígenes
de la kábila, cosa que hace tiempo se debería de haber hecho y cuanto más tiempo se
deje, más costará.
El problema como decía anteriormente es esa mezcla de recuerdos que se amontonan en
mi memoria, dado además, que en el inicio todo el bando moro era
Jaira y por
consiguiente la gestión realizada iba en las dos direcciones
Kábila y Asociación.
Por ello yo animaría a numerosos afiliados:
Manuel Luis, Macario, Pepe, José Antonio, Juan,
etc,
que han vivido más intensamente etapas en las que yo estaba en otros menesteres que
hagan este mismo esfuerzo y consigamos entre todos, que las siguientes generaciones
(ya vamos por la tercera) tengan claro quién somos, de donde venimos y a dónde
queremos ir.
Por ello me atrevo a rememorar algunas secuencias de nuestra historia que recuerdo
nítidamente y que quizá han contribuido a forjarnos como
Grupo Moro y hoy como
Asociación Festera.
Debo comenzar por el primer año que desfilamos como Jaira, con diseño de traje
propio y alfanjes abanilleros.
Después del fracaso de los trajes "La Japonesita"
y del "éxito" de la rifa, pudimos gozar de vestuario propio, valorado en unas
5.000 pts. Y con facilidades de pago
por parte de la Caja de Ahorros del Sureste.
Desfilamos 12 hombres y 5 mujeres.
De este grupo de 17 personas, hoy quedamos en
Jaira 2, aunque el segundo nos dejó unos cuantos años y mas tarde volvió a
afiliarse.
Con todo, desde ese primer momento se fraguó una impronta que ha mantenido Jaira
a lo largo de toda su historia: Los trajes deben ser propios, y los colores
inalterables.
Otro momento que marcó la historia de Jaira fue la que yo denominaría
"Etapa Dorada" ¿Edad de Oro?
Gracias al empuje e ilusión de algunos afiliados se encontraron unas
fuentes de financiación importantes que permitieron abrirnos mucho al pueblo y
consolidarnos como un grupo que fue adquiriendo un carácter extremadamente familiar,
rasgo fundamental que debemos cuidar y alimentar constantemente.
Después de una etapa dorada suele venir otra en donde los cimientos crujen y las
estructuras se tambalean y nosotros también la tuvimos. Fueron momentos duros en
los que hubo de tomar decisiones importantes y
democráticas que alguno no aceptó y
se produjo un abandono de unos pocos afiliados que decidieron montar otro grupo.
Creo que el tiempo puso a cada uno en su sitio y como sucede en este tipo de
crisis, Jaira salió más reforzada y con nuevos ímpetus.
Pero quizá el rasgo más característico de Jaira, aquél por el que mucho hemos
luchado y hasta ahora conseguido y el que me refuerza en mi convicción de morirme
sin abandonar Jaira, es que es un punto de
convivencia de los más importantes que
tenemos en el pueblo. Y no porque seamos muchos y nos multipliquemos más durante
fiesta, sino porque en su seno conviven
familias y personas de muy distinta
sensibilidad ideológica. Es un foco de convivencia en donde cada uno quiere aportar
lo mejor de si mismo en aras de conseguir lo mejor para el
Grupo.
He intentado, y espero haberlo conseguido, no personalizar este trabajo y mantenerlo
en una estudiada y ambigua objetividad sobre el caudal humano de Jaira, es decir
sobre los hombres y mujeres, mujeres y hombres, que conformamos este proyecto, con
el fin de evitar olvidarme de cosas hechas por compañeros y que ello pudiera provocar
algún desencanto, pero dentro de esta línea estoy seguro que me vais a permitir una
excepción, y es que hable de dos personas que creo que enmarcan esos valores que he
querido destacar de nuestra Asociación.
Es cierto que en Programas Festeros y con motivo de su fallecimiento les hemos
recordado y bien, pero Manolo Están estuvo
conmigo en este proyecto incluso antes de que lo fuera y
Gonzalo Blasco cuando entró supo añadir un
orden y planificación, que nos hacía falta.
Y hablar de ellos no significa que me olvide de tantos otros que han luchado por
Jaira, y alguno también fallecido, como Manolo el
de Jerónima, siempre dispuesto a
lo que hiciera falta, pero tanto él como nosotros sabemos que figuras como las
mencionadas son irrepetibles en el contexto de la fiesta y debemos procurar que sus
valores festeros pervivan al paso de los años.
Por todo ello, y como muestra de la memoria histórica que queremos conservar yo
pediría a nuestra asociación "Kábila Jaira" que
realizadas, en la sede social, las obras que tan valientemente quieren acometer,
hubiera un lugar privilegiado en donde comenzando con
Manolo y Gonzalo pudiera exponerse una foto
festera de todo asociado que hubiera fallecido siendo miembro de Kábila. Creo que
sitio puede haber y fotos también.
Bien, como veis a pesar de "costarme arrancar", ahora me "cuesta" dejaros, pero
cuando JAIRA cumpla sus
"bodas de oro", año 2023, estaremos dispuestos
a volver a abrir la caja de recuerdos y ver hacia dónde hemos ido.
Sólo me queda felicitar a la Junta Directiva por el trabajo y las iniciativas que
están asumiendo y esperar que cuando se cansen (que pasará) el relevo sea cogido
por otros compañeros que pongan también toda su ilusión en pro de
LA FIESTA.
Alicante, diciembre 2005
Ramón Rocamora Jover.
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