Según cuenta la tradición, en las postrimerías de la
Edad Media, a finales del siglo XIV o
principios del XV, unos regantes encontraron
en la Huerta, junto a la acequia, un estuche
en cuyo interior había unas astillas de madera en forma de cruz que unos soldados
habían dejado olvidado (es preciso recordar que en diciembre del
año 1364 el rey de Aragón,
Pedro IV el Ceremonioso, al frente
de un ejército de 18.000 hombres acampó en la Huerta de Abanilla cuando se dirigía
a ocupar la ciudad de Orihuela). Otra leyenda nos dice que en
1613 a Pedro
Lozano, alcalde por entonces, y a su hijo se les apareció un
3 de Mayo una cruz con gran resplandor en
el Paraje de Benical, en la Huerta.
Ya en época más reciente, en el año 1936 el relicario, al ser de plata, fue
confiscado y al terminar la guerra ya no se supo nada de él. El 24 de septiembre de
1939 se recibió del Vaticano un "lignum crucis" que contiene unas astillas de los
supuestos trozos de la Cruz de Cristo que se guardan en la ciudad de Roma desde el
siglo IV.
En 1944 se hizo una nueva cruz, latina y rematada en sus brazos en flor de lis, para
portar el relicario. Años después, la cruz se adornó con pedrería y se le añadieron
cuatro escenas bíblicas en los brazos. En 1989 se hizo la cruz relicario actual,
copia de la anterior, a la que se le añadieron cuatro esmaltes más en el reverso,
esta vez, con escenas relativas al día 3 de Mayo.
Ginés Rocamora Vives.
El Ayuntamiento es otro ejemplo de arquitectura civil barroca y es evidente su
relación con otros edificios oriolanos, lo cual se explica por la cercanía de ambas
localidades.
Las obras comenzaron en el año 1751,
bajo el reinado de Fernando VI,
pero a los
cinco años de comenzadas se suspenden por falta de fondos. Entonces se aprovechó un
incendio en la Sierra de Quibas para sacar el carbón a subasta obteniéndose la
cantidad de 3.100 reales de vellón. Las obras se pudieron acabar en el año
1762, por tanto, se tardó 11 años en construir
todo el conjunto: el Ayuntamiento,
la Cárcel
y el Pósito.
Desde el punto de vista arquitectónico, el edificio presenta dos cuerpos: el
primero se abre en una amplia arcada de piedra y el segundo presenta tres ventanales
enmarcados por molduraciones rematadas en frontones triangulares y curvos. En el
frontispicio de la fachada se ubica el escudo
de Fernando VI que se utiliza como escudo de la villa.
Ginés Rocamora Vives.
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La Casa de la Encomienda, también llamada del Infante o de D. Juan de Austria, fue
levantada en el siglo XVII por la
Orden de Calatrava. El edificio servía para
recoger
y almacenar los frutos o especies, los llamados "diezmos", que cobraba la Encomienda.
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Es una soberbia edificación con fachada recubierta de ladrillo de cara vista y en su
interior destacan unas amplias estancias coronadas por bóvedas de arista.
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Ginés Rocamora Vives.
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La Casa Cabrera, recientemente declarada Bien de
Interés Cultural, es una construcción de principios del siglo
XVIII y estuvo destinada a alojar al
funcionario encargado del pósito de la Casa de la Encomienda (en ella vivió D.
Juan de Cereceda que fue Comendador de la Encomienda).
La construcción es de piedra y argamasa con muros de un espesor de 60 a 80 cm.
Se tiene constancia de que llegó a tener una
superficie total de 1.600 metros cuadrados (hoy, la superficie se ha reducido
a unos 855 metros). La casa es de planta trapezoidal con dos alturas. De la primera
construcción son originales, entre otras, la puerta principal con el frontispicio y
el escudo nobiliario, el zaguán de acceso con su colaña y el patio central.
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El escudo, de estilo barroco, se corona
con un yelmo empenechado partido en dos mitades y compuesto de tres cuarteles, donde
figuran las armas de los Cabrera, los Mendoza y el tercero probablemente corresponda
a los Lara o Gaona. El blasón está
rodeado de todas las armas militares de la época: lanzas de caballería, balas de
artillería, tambores de infantería y remos de la marina acompañados de banderas
rendidas.
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Ginés Rocamora Vives.
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LA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN JOSÉ
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La Iglesia de San José está situada en el extremo occidental del casco urbano
frente a la Casa Cabrera. Su construcción se inicia en
1691 y el templo es consagrado por el
Cardenal Belluga en el año
1709, si bien las obras continuaron hasta el
año 1712.
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Desde el punto de vista arquitectónico, la iglesia es un bello ejemplo de
arquitectura religiosa popular barroca. Tiene planta rectangular de una sola nave
con capillas a ambos lados. El crucero está cubierto con una cúpula semiesférica
cuya base es un friso decorado con cruces de
Calatrava, la Orden a la que perteneció
la villa.
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La iglesia tiene dos fachadas: la principal,
al norte, presenta frontón barroco y unas pilastras que culminan en una hornacina
con una imagen de San José con el
Niño; la otra fachada tiene un frontispicio
triangular y su hornacina alberga una
Inmaculada.
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El retablo del Altar Mayor, lo más valioso
de la iglesia, fue destruido en parte durante la última guerra civil. Es un claro
ejemplo de la retablística murciana del 2º cuarto del siglo
XVIII y guarda gran similitud con el retablo
mayor de la Iglesia de San Miguel de Murcia.
A ambos lados del retablo mayor de la iglesia y sobre el techo hay una pintura al
temple, atribuida a Llopis, que hace alusión
a la vida de San José.
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Ginés Rocamora Vives.
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